Oaxaca de Juárez, 23 de diciembre. Como cada año, decenas de oaxaqueños, turistas nacionales y extranjeros admiran la creatividad de los hortelanos y floricultores que exhiben sus diseños especiales realizados con rábano, flor inmortal y totomoxtle en la tradicional “Noche de Rábanos” que se lleva a cabo en el zócalo de la capital.
La fiesta popular solo dura unas horas, pero congrega a cientos de personas que concurren para admirar la creatividad de los participantes en este concurso anual que se realiza cada 23 de diciembre desde hace 118 años.
El evento surgió durante la época colonial, como un método de venta utilizado por los granjeros para atraer compradores, pero fue hasta 1897 cuando fue declarado formalmente como un concurso.
Los rábanos fueron traídos de China a México e introducidos a través de los frailes españoles.
La historia detrás del nacimiento de esta tradición surge a mediados del siglo XVIII, un año cuando la cosecha de rábanos fue tan abundante que se mantuvieron secciones enteras de rábanos sin cosechar.
Las figuras talladas en rábano fueron consideradas como meras atracciones de venta por varios años, fue hasta 1897 cuando el gobernador de la época, Francisco Vasconcelos, creó formalmente un concurso de figuras talladas, el cual se ha llevado a cabo desde entonces de manera anual.
Las dimensiones de los rábanos cultivados en la zona del tequio, pueden llegar a los 50 centímetros de largo y se colectan varias toneladas.
El rábano que se utiliza actualmente para este evento posee una cáscara rojiza y su interior blanco y es blando.
El evento atrae a concursantes de toda la zona, especialmente de la ciudad de Oaxaca y de San Antonino Castillo Velasco.









