Trump presume La Bestia 2.0, el “juguete blindado” con el que siempre soñó | La Crónica de Hoy

Acostumbrado como empresario a rodearse de al menos 12 guardaespaldas que lo auxiliaban todos los días al arribar a sus distintas empresas inmobiliarias, Trump cuenta con al menos cuatro autos con blindaje convencional, pero ahora, como jefe de la Casa Blanca, al conocer todas las innovaciones de La Bestia 2.0, ya analiza la posibilidad de encargar al menos dos vehículos tipo bunker para cuando abandone sus funciones como mandatario.

Trump no quiso dejar pasar la oportunidad de presumir a varios líderes que asistieron a la 73 Asamblea General de la ONU en Nueva York, el bunker de cuatro ruedas que lo traslada de la Casa Blanca a varias ciudades estadunidenses y que ya lo acompaña en sus viajes por el mundo.

De acuerdo con reportes de medios estadunidenses como la cadena CNN y los periódicos The Washington Post y The New York Times, el mandatario republicano, como niño con juguete nuevo, intentó en varias ocasiones hacerse notar dentro de la limusina presidencial como si fuera un conocido cantante de rock o alguna estrella de Hollywood.

El pasado 25 de septiembre, Trump llegó a la sede de la ONU a bordo de una limusina Cadillac One, conocida también como La Bestia 2.0, que ha generado sensación por las excentricidades que componen su sofisticado sistema de seguridad.

Con un costo de 1.5 millones de dólares y entregado en abril pasado por la empresa automotriz General Motors, el vehículo, solicitado por el Servicio Secreto, conserva la forma de un auto convencional, pero por dentro y por fuera es lo más parecido a un tanque.

El auto presidencial, según CNN, está diseñado para que el mandatario estadunidense vaya cómodo y seguro, y para que en caso de algún inesperado ataque esté totalmente protegido.

DISPOSITIVOS. Las innovaciones que presenta La Bestia 2.0 en comparación con los vehículos blindados de sus antecesores en la Casa Blanca son mínimas, pero sus adelantos tecnológicos son de última generación.

The Washington Post reveló que La Bestia 2.0 es en realidad una evolución del modelo que utilizó en su momento el expresidente Barack Obama, pero con algunos cambios, como el reforzamiento en el grosor del blindaje de la carrocería y ventanas.

Según el rotativo, el Cadillac One es híbrido, tiene la silueta de un Cadillac CT6, la potencia de un “todoterreno” y las dimensiones de una limusina de 6 metros de largo y 6.8 toneladas de peso.

La automotriz, que en abril pasado entregó el primero de una flota de 12 vehículos blindados pactados, no ha revelado los secretos de los dispositivos de seguridad con los que cuenta La Bestia 2.0, por cuestiones de seguridad, pero medios locales que citan a fuentes anónimas de la empresa automotriz, señalan que el auto presidencial tiene una carrocería de 2 centímetros de grosor y cristales de 120 milímetros, todo blindado. Además, cuenta con un sistema automático de extinción de incendios, cerraduras especiales y cámaras de visión nocturna.

Reportes del periódico The New York Times, refieren que la carrocería del Cadillac One está fabricada en una combinación de aluminio, acero, titanio y cerámica. Las puertas, por ejemplo, tienen un grosor de 20 centímetros. El interior queda totalmente sellado para resistir posibles ataques biológicos y químicos.

BLINDAJE. El piso del vehículo, tanto en interior como en el exterior está protegido por una gruesa plancha de acero que sirve de escudo en caso de posibles explosiones o de ataques con granadas o bombas de fragmentación.

Asimismo, el tanque de combustible está recubierto con una espuma especial que actúa en caso de incendio o fuga.

En lo que respecta a los dispositivos de defensa, Según la prensa estadunidense, La Bestia 2.0 está equipada con cañones de gas lacrimógeno y armas de distintos calibres. Y aunque pareciera sacado de una película de ciencia ficción, el vehículo cuenta con cámaras de humo y de chorros de aceite que serían activados en caso alguna persecución, así como dispositivos con gas lacrimógeno para dispersar turbas violentas.

El vehículo también tiene un botón del pánico para pulsar en caso de emergencia y con lo que se alerta a equipos de seguridad tanto terrestre como aéreo y en caso excepcional también el marítimo.

KEVLAR. El Cadillac One, según las fuentes, cuenta con llantas reforzadas con kevlar (material sintético resistente, utilizado en chalecos antibalas de las fuerzas especiales) que no se ponchan e incluso los rines que soportan el caucho de los neumáticos están diseñados para circular aun sin llantas.

Un aditamento más que se integró durante el mandato del expresidente Barack Obama y que se mantiene ahora en el gobierno de Donald Trump es el llamado Botiquín presidencial. El dispositivo, que sería utilizado en caso de alguna emergencia médica, cuenta con una cabina especial con refrigeración y en cuyo interior hay equipos con tanques de oxígeno, jeringas, bisturíes, gel antibacterial, material para estirilizar y bolsas de sangre compatibles con el grupo sanguíneo del mandatario, por si hubiera que realizarle alguna transfusión de urgencia en lo que es llevado a algún hospital.

Cuando Trump no está en la Casa Blanca y por motivos de agenda sale de Washington a otro estado o a algún país, La Bestia 2.0 suele estar colocada a unos pasos de la escalinata del Air Force One, el avión presidencial para servir de barrera ante algún posible incidente.

Según la cadena CNN, un detalle casi imperceptible es que los agentes del Servicio Secreto desde hace varias décadas, mientras aguardan el arribo del presidente de EU, estacionan el auto presidencial a manera de una barrera, para crear un escudo entre el mandatario y la gente y evitar así cualquier sorpresa.

La prensa estadunidense, al percatarse en Nueva York que Trump buscaba de alguna forma presumir a otros líderes del mundo su juguete, no vacilaron en señalar que el mandatario comentó que cuando termine su administración pedirá una versión actualizada de La Bestia para su uso personal, ya que la lista de sus enemigos va cada día en aumento.