Por Rubén Cortés.

Oaxaca de Juárez, 7 de octubre. El senador panista José Luis Preciado reapareció después de 10 meses hibernando en espera de que pasaran al olvido sus dos más reciente escándalos, conocidos por la divulgación de unas llamadas telefónicas con una supuesta amante:

1.-De acuerdo con una grabación, había comprado a la chica un automóvil BMW de dos 2 millones y medio de pesos y una lujosa residencia.

2.- De acuerdo con la otra grabación, sugiere a la joven que aborte, siendo que su postura pública es “a favor de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural”.

Para reaparecer, Preciado escogió… precisamente la hipocresía como mascarón de proa. Su partido está también contra la pena de muerte, pero él presentó una iniciativa que fomenta la muerte: que los ciudadanos puedan contar con un arma no sólo en los domicilios, sino en automóviles y negocios.

Al igual que en el caso de sugerir un aborto en privado y estar en contra de éste en público, Preciado es farisaico, por un lado, y falso, por el otro:

1.- Farisaico, porque propone reformar la Ley de armas y explosivos con el argumento de que este año se han registrado 360 mil 933 denuncias por robo a casa habitación, negocios y vehículos; mientras en el sexenio pasado, el gobierno de su partido dejó un saldo de 121 mil 683 muertes violentas.

2.- Falso, porque él sabe perfectamente que esa iniciativa jamás recibirá curso en el Congreso y lo hace únicamente para llamar la atención y sacar raja política, de manera puerilmente oportunista por demás, de un fenómeno de inseguridad que existe desde que gobernaba su partido.

De hecho, actualmente el artículo 10 constitucional permite a los ciudadanos y a las empresas poseer armas de fuego en los domicilios para conservar su seguridad y en legítima defensa. Sin embargo, la portación de armas en público detonaría la violencia a límites incuantificables.

Esto convertiría a México en el salvaje oeste que llega a ser Estados Unidos y que es criticada por el propio partido de Preciado, aun cuando la idiosincrasia estadounidense está condicionada a esa costumbre, que es una de las bases de su Constitución, establecida en su segunda enmienda.

Además, la violencia que vive México afecta principalmente a los jóvenes de 18 a 29 años que son sus víctimas (el homicidio doloso es la causa número uno de muerte entre jóvenes de 18 a 29 años), añadiendo a ello que son también los jóvenes de esas edades los perpetradores de esa violencia.

Habría hablado mejor de Preciado reaparecer con una iniciativa para recomponer las vidas rotas de los jóvenes sobrevivientes de esa violencia.

Pero a Preciado, su frivolidad como político, le impide ver más allá de sus narices.