Pero el perro temeroso, evitaba que el hombre se acercara lanzando mordidas que evitaban salvarlo de las aguas heladas.

El final se torno feliz cuando el hombre pudo salvar al perro, que al salir corrió rumbo a casa.

Mientras el hombre pudo abrigarse, para posteriormente terminar con una sonrisa en el rostro por la extraordinaria labor.

Cabe descartar que el hombre pidió que no se revelara la identidad, pues quería evitar que la historia se hiciera pública, pero fue convencido por Alexander para dar a conocer el peligro que representa el estanque para cualquiera.