| La sucesión adelantada: Moisés Bailón Jiménez |
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| Moisés Bailón |
| Escrito por Moisés Bailón Jiménez |
| Lunes 28 de Septiembre de 2009 08:47 |
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En la historia reciente de Oaxaca, el proceso de selección para definir al candidato a gobernador del Partido Revolucionario Institucional nunca ha sido una decisión de un solo hombre, y por el contrario, los elegidos han sido fruto del consenso entre los liderazgos de mayor peso dentro de ese partido. En la experiencia de quienes han ocupado el cargo de gobernadores, aseguran que siempre han buscado perfiles de idoneidad acordes al proyecto de gobierno en turno, pero el peso que pueden ejercer los actores nacionales invariablemente inclinan la balanza a favor o en contra. Así ha sido a lo menos desde 1986. Y la mejor selección siempre ha sido aquella que ha logrado conjuntar ambas posiciones. En este trance hay elementos que indiscutiblemente cada uno toma en consideración. El primero, la sinergia obligada entre quien será el elegido y el gobernador en turno – popularmente se pone cómo ejemplo la pregunta de, ¿a quien le darías a guardar lo que más quieres? ¿A tu hermano o a tu hijo? -. En cada gobierno siempre hay hermanos, amigos, cómplices, aliados. Pero también hay hijos. Y los hijos son aquellos personajes que han estado y estarán con el gobernador siempre. Por que se han formado, educado, sufrido las derrotas y gozado las victorias. Esos siempre llevan mayor ventaja. ¿Cuál es la razón entonces por la cual, al menos desde 1986, la sucesión en la gubernatura haya dependido más del contexto nacional y sus actores? Algunos ex gobernadores han dicho que la coyuntura es una razón de peso que nunca se debe descartar en la toma de decisiones de Estado. En la sucesión de 1992, el proyecto político que desde el PRI nacional quería construir su entonces presidente Luis Donaldo Colosio fue fundamental. En 1998, las miras de quien ocupaba la cartera de Secretario de Gobernación, Francisco Labastida, fueron definitivas. Y en 2004, la decisión no estaba a discusión, pues provenía directamente del entonces presidente Nacional del PRI, Roberto Madrazo. En los tres casos, cada uno de estos personajes llegó a ser candidato de su partido a la Presidencia de la República. El peso electoral de Oaxaca en las elecciones federales es fundamental. La participación de sus electores representa casi el 6 por ciento de la participación total en procesos electorales federales. Es decir, al menos 1 millón 400 mil votos (de una lista nominal de 2 millones 349 mil 183). Y quizás ésta sea la mejor carta que tiene, quien gobierna el estado, como ficha de cambio a cualquier actor de la vida política nacional con intereses en la elección presidencial de 2012. No hay más, ¿qué actores se vislumbran como posibles candidatos a la presidencia del 2012 dentro del PRI? En primer lugar, el Gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto. En segundo término, el coordinador de la bancada del PRI en el Senado de la República, Manlio Fabio Beltrones Rivera. Y en tercer lugar, la Presidenta del CEN del PRI, Beatriz Paredes Rangel. Esos tres personajes serán definitivos para quien resulte electo como candidato del PRI al gobierno de Oaxaca. Quien demuestre cercanía, capacidad y compatibilidad con alguno de ellos llevará mayor ventaja frente al resto. Ni los trascendidos en la prensa, ni los ataques entre grupos, ni el falso debate, han sido herramientas útiles que convenzan o aporten un peso específico para tomar una decisión, que pone en juego la presidencia de la república en tres años. Del otro lado está el proceso de conformación de la alianza opositora entre el PAN, PRD, PT y CONV. Esta alianza ha logrado hacer lo que ninguna otra ha hecho en ningún estado. Adelantar el proceso de sucesión en Oaxaca y colocar en la palestra nacional de medios la posibilidad de que por primera vez se hable de alternancia. No es para más: “Oaxaca puso de cabeza al país en 2006” – mencionó alguna vez un cercano al Ejecutivo Federal. Nuestro estado podría ser el motivo de cohesión que pusiera fin a tres años de pugnas existentes entre la izquierda y la derecha. Pero no sólo ello, con esta alianza se abre la puerta para integrar acuerdos en otros temas en los que el Ejecutivo Federal coincide plenamente con la izquierda para afrontar los problemas nacionales. El más importante tiene que ver hoy con la reactivación del empleo y el impuesto para mitigar la pobreza, en estados precisamente como el nuestro. En este proceso de conformación de una gran alianza opositora, ¿qué características debería reunir el candidato de la coalición? Un elemento fundamental deberá ser el vínculo que éste tenga con los dos grupos más importantes de la coalición. Por un lado, con el extremo de la izquierda más antagónica al gobierno federal. Para servir de enlace con la parte más conservadora de la derecha en el poder. Esta relación abrirá puentes de diálogo y concordia para generar confianza y orden, elementos que tanta falta hacen hoy a la entidad, de cara a los graves problemas nacionales. Pero además, quien resulte, deberá ser un candidato con una amplia fortaleza hacia el interior de la coalición, para lograr la gobernabilidad al interior del estado una vez que el proceso electoral concluya. Pues estarán en juego 25 diputaciones y 152 alcaldías. Y de ganar, no contará con el apoyo directo de 11 diputados federales. La alternancia en Oaxaca no debe ser vista como un elemento negativo para la gobernabilidad y desarrollo de la entidad. Por el contrario, en todos los países y estados donde se ha dado, ha dejado elementos positivos de sobra que han permitido una mayor observancia y rendición de cuentas de los gobiernos en turno. Sino, volteen a ver casos como los de España, Chile, Corea del Sur, y a nivel nacional, Nuevo León, Aguascalientes, Baja California o Chiapas. |




Oaxaca de Juárez, 28 de septiembre de 2009.- A once meses de distancia, el proceso de sucesión en la gubernatura de Oaxaca parece comenzar a estar en boca de todos. Los medios nacionales ponen ya a la entidad como el tema a debate. Por un lado el Partido Revolucionario Institucional tendrá que definir de entre una amplia gama de posibilidades a quien será el sucesor del gobierno actual. Del otro lado, la posibilidad de una posible alianza se maneja ya como la única vía para la alternancia en la entidad.





