| COP 15: El reto de Copenhague Eduardo Rodríguez Montero* |
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| Eduardo Rodríguez Montero |
| Escrito por Eduardo Rodríguez Montero |
| Jueves 21 de Enero de 2010 08:04 |
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Teniendo en cuenta estos tres principios, se espera que las naciones y gobiernos hagan el mejor uso posible de las diferentes herramientas que tenemos. Entre los principales retos se encuentran detener la deforestación, cooperar en materia de acceso a agua y alimentos, proteger la tierra de la degradación y deforestación, elaborar políticas de cobertura de riesgos y de protección de las sociedades y pueblos más vulnerables, y construir una confianza común en nuestras capacidades para hacerlo. El Cambio Climático afecta ya a diferentes regiones, amenazando el acceso a agua potable y a la energía a precios razonables, poniendo en peligro por tanto la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Pero también hay elementos atractivos unidos a las herramientas que necesitamos implementar: es un gran incentivo a la innovación, a reducir la generación de residuos, a invertir en nuevas formas de energía y producción industrial limpias, a reformar un modelo económico que no puede durar mucho. Esta es la razón por la que este gran problema medioambiental se ha convertido en un elemento catalizador de las transformaciones de nuestros modelos de producción y consumo, en particular de los patrones energéticos vigentes desde la revolución industrial. El Cambio Climático requiere una acción urgente que no puede ser retrasada por la actual situación económica. Es necesario alcanzar un acuerdo global y exhaustivo en Copenhague sobre el régimen climático global para el periodo post-2012, basado en la ciencia, y que invierta en mitigación, adaptación, transferencia tecnológica y en un nuevo y mucho más consistente modelo de financiación para el desarrollo, y todo ello enmarcado en una visión compartida sobre cómo conseguir una transición a un patrón de desarrollo bajo en carbono, y respetuoso con el medio ambiente. El acuerdo es un buen elemento para impulsar las inversiones del sector privado en el futuro y sobre todo, es un hito en la acción necesaria para salvar el valor más relevante para el ser humano: mantener el mundo en las condiciones que han permitido a nuestra especie vivir y crecer en este planeta. Copenhague no es la solución pero es una condición previa donde necesitamos tener éxito. Será vital ponerse de acuerdo en la distribución de los esfuerzos para mitigar la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera hasta valores seguros, y también asegurar los flujos de recursos adicionales y predecibles que faciliten el establecimiento de medidas en países en desarrollo, no solo para reducir emisiones sino también para adaptarse a los impactos del Cambio Climático. El reto es muy complejo, pero resolverlo es una responsabilidad ineludible de todos nosotros. Como dijo Albert Einstein, “No podremos resolver los problemas que tenemos hoy pensando de la misma manera que pensábamos cuando los provocamos”. Por lo tanto, necesitaremos grandes dosis de audacia y esfuerzos, para poder combinar todos los elementos implicados en las cantidades adecuadas que nos permitan alcanzar el éxito. En Oaxaca, de acuerdo al Instituto Nacional de Ecología (INE) se tiene contemplado que la temperatura aumente de 2 al 4% por este efecto y se tienen tres proyectos: siendo el más importante el de Silvicultura Sustentable en la Sierra Norte de Oaxaca. *Presidente del Colegio de Profesionales de la Economía del Estado de Oaxaca. Comentarios a: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla |




Oaxaca de Juárez, 21 de enero. El Cambio Climático es la amenaza más importante jamás imaginada para la biodiversidad en la Tierra, sus recursos naturales, la agricultura y el acceso a los alimentos, la erradicación de la pobreza y la disponibilidad de agua. La humanidad necesita alcanzar un gran acuerdo basado en la equidad, la integridad medioambiental y la apertura a todos los diferentes medios de los que disponemos para alcanzar el objetivo: detener el calentamiento global y asegurar las capacidades necesarias para resistir los escenarios climáticos más probables en el futuro cercano.





