| Costos de una imagen maquillada: Benjamín Robles Montoya |
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| Benjamín Robles Montoya |
| Escrito por Benjamín Robles Montoya |
| Lunes 30 de Noviembre de 2009 10:35 |
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Oaxaca de Juárez, 20 de noviembre. Amable lector, ¿cree usted que Oaxaca está mejor que nunca? Pues yo comparto la opinión de cientos de miles oaxaqueños: “NI EN SUEÑOS”. La verdad es que nuestro estado está de cabeza. Andamos mal en prácticamente todos los indicadores de bienestar y desarrollo humano, lo que se refleja en la pobreza que viven la mayor parte de los oaxaqueños, mientras que el desgobernador Ulises Ruiz se regocija “reparando” las calles del Centro Histórico una y otra vez, pero eso sí, quien sabe a qué costos. Y lo que es peor, hemos visto calles que por segunda ocasión se ha levantado el pavimento en un lapso de unos cuantos meses, en tanto que más del 70% de nuestro estado se encuentra aún con caminos de terracería, difícil acceso y/o veredas que ni la tecnología ni las modernas maquinarias han servido para construir un camino digno. ¡Oaxaca no puede estar mejor que nunca! Decirlo así sería mentirle al pueblo. Por eso no sé para usted, pero para mí resultó increíble ver el circo en que Ulises Ruiz convirtió su quinto informe de gobierno, la faramalla y la cortina de humo que impuso a lo largo de esos días. Y mucho peor escuchar a una serie de comunicadores nacionales que antes se distinguieron por ser férreos críticos del sistema de gobierno oaxaqueño -que en acaloradas discusiones mediáticas exigían la salida de Ulises Ruiz-, pero que ahora hasta resultaron “amigos” y simpatizantes de malograda causa que ha encabezado el político de Chalcatongo. Como oaxaqueños nos debemos preguntar ¿Cuánto nos cuesta pagarle al señor sus spots, boletines, espectaculares, inserciones periodísticas y hasta sus reuniones de café y amenas caminatas con periodistas de una distinguida empresa nacional televisiva? ¿Cuánto nos costó que Ulises Ruiz apareciera en televisión en un horario estelar tratándonos de convencer en la benevolencia de su gobierno? Sólo en algo no se equivoca ese señor, Oaxaca es más grande que un triste gobernante; la valía y gentileza de los oaxaqueños contrasta con la figura insípida, translucida y desaliñada del hidalgo que dice gobernarnos. Los poderes fácticos –que no son otra cosa que una entidad legal prevista en las disposiciones normativas pero que su alcance y fuerza constituyen en la actualidad un peso significativo para la implementación de políticas fiscales, sociales y culturales- han hecho posible que Ulises Ruiz ahora pase de cruel villano a un gobernante de medio pelo, y es que aprovechando los tiempos de publicidad que permite el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) este señor ha gastado millones en tratar de limpiar su imagen. Pero a nosotros no se nos olvida que él es responsable de las violaciones a derechos humanos y de las muertes de los inconformes en el conflicto social del año 2006, o como por ejemplo de la toma violenta a medios de comunicación; toda esa millonaria publicidad que ha gastado debió haberla ocupado en pedirle perdón a un Oaxaca que tolera mas la humillación y la corrupción característico de este sexenio. ¿Cuánto nos costó que Ulises Ruiz y su séquito mediático nos traten de engañar y lavar el cerebro? La respuesta es UN FRAUDE ELECTORAL en 2004, que permitió a éste deleznable hombre asumir el gobierno de Oaxaca. Si Oaxaca está de pie es gracias a la fuerza de los miles de oaxaqueños que hacen posible su transformación y no ocupan páginas en los periódicos ni aparecen en la televisión, como otros pillos que se aprovechan de esa fortaleza. La mera verdad es que lo que sigue gastando Ruiz Ortiz para “lavarse la cara” bien podría utilizarse en apoyar a muchos oaxaqueños que apenas y sobreviven, pero pedirle eso a Ruiz sería como esperar peras del olmo. Yo por eso prefiero, igual que usted, estoy seguro, impulsar el cambio democrático que debe darse en nuestra entidad de cara al proceso electoral del 2010.
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