Oaxaca de Juárez, 26 de junio. Este México es de cacicazgos... el Chapo es un cacique del narcotráfico, Elba Esther Gordillo de la educación, Mario Vásquez Raña cacique del deporte, José Sulaimán del box, Romero Deschamps del sindicato petrolero... y en Unión Hidalgo se ha instalado el cacicazgo de los moto-taxis. ¿Qué es un cacique?... según el diccionario: es una persona que valiéndose de su influencia o riqueza interviene abusivamente en la política y administración de una comunidad.
Originalmente los conquistadores españoles, así designaron a los jefes de las comunidades en las Antillas. A partir de la expansión colonial española, el término fue empleado por los conquistadores para designar a las autoridades políticas indígenas. Durante la colonia los caciques fueron el eslabón entre la corona y la población indígena de México y es un hecho, que fueron manipulados por hacendados y curas. Posteriormente Porfirio Díaz los usó para llegar al poder y mantenerse durante tres décadas. Con el asenso de Porfirio Díaz surgió una nueva generación de caciques regionales, que al guardarle lealtad a éste, podían esperar a cambio cierta autonomía de acción en sus respectivas áreas de influencia. Es decir, estos cacicazgos "tenían una autonomía delegada, gozaban de sus dominios como recompensa de los servicios rendidos, y su situación local les permitía controlar bien el estado".
Ciertamente a principios del siglo XX esta situación no garantizaba la estabilidad política y social del país. Uno de los principales motivos de la Revolución fue acabar con los caciques del porfiriato. Muchos campesinos se lanzaron a la Revolución debido a la considerable explotación de que eran objeto; pero también se alzaron con el afán de recuperar las tierras que habían perdido a manos, muchas veces, de poderosos cacicazgos.
Luego viene el uso revolucionario del cacique, como lo conocemos hasta nuestros días. En este sentido, los caciques jugaron un papel muy importante en el proceso revolucionario y en la formación del nuevo Estado post-revolucionario, en tanto que siguieron siendo los principales articuladores de los escenarios regionales con el ámbito nacional.
En 1928 Plutarco Elías Calles con la fundación del Partido Nacional Revolucionario (actual PRI), proclamó el fin de la era de los caudillos y el inicio de la época de las instituciones. La alianza que dio forma al partido se componía de una red de caciques locales, a los que se les fue incorporando los pequeños partidos diseminados por el país, así como los líderes y grupos que aún mantenían sus cotos de poder regional. Se trataba de una "confederación de caciques", en la que cada uno de sus miembros debía reconocer en el Presidente, al representante del gobierno federal y al árbitro supremo. La base de sustentación del partido era entonces una imponte pirámide de clientelas que comenzaba en la localidad y que terminaba en la presidencia. Y es así como emergen los prototipos de los caciques actuales como, por ejemplo, Elba Esther Gordillo en la educación.
La historia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).... Es la historia de los caciquismos sindicales, pues prácticamente a unos años de haberse fundado este sindicato, a mediados de los años cuarenta, surgieron poderosos cacicazgos capaces de controlar al gremio más allá de lo que establecen los estatutos sindicales. Jesús Robles Martínez y Manuel Sánchez Vite ejercieron el poder caciquil de 1949 hasta 1972, es decir, por cerca de 23 años. El cacicazgo de Carlos Jonguitud Barrios tuvo una duración de 17 años, de1972 a 1989. Llegó un momento en que Jonguitud fue incapaz de movilizar al magisterio a favor del partido y del gobierno, pero además era evidente su incapacidad de contener las movilizaciones de la disidencia, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), sin utilizar la violencia. Esto permitió el surgimiento de un nuevo cacicazgo; el de Elba Esther Gordillo, que ya lleva 23 años y que hoy se encuentra en la misma situación de su antecesor: no puede controlar a la CNTE.
Pero en fin... Novel Arena es regidor del H. Ayuntamiento de Unión Hidalgo, eso no es malo, lo que no está bien es que sea el cacique de los moto-taxis de Unión Hidalgo. Novel empezó en el negocio de los moto-taxis con el amparo del derecho al trabajo (Artículo 5º constitucional), o sea, como "pirata". Hoy es Regidor de Vialidad del H. Ayuntamiento y es el encargado de dar las concesiones de trabajo de los moto-taxis; hoy combate a los "piratas". Lo primero que habría que cuestionar, es si el Regidor de Vialidad tiene la facultad de otorgar concesiones para que los moto-taxis puedan prestar servicio al público, definitivamente no, esas son facultades que sólo puede ejercer la Secretaría de Vialidad y Transporte del Estado de Oaxaca. Además, ¿cómo es eso de que el Regidor Novel Arena es empresario?, dado que es propietario de una flotilla moto-taxis.
Por otro lado, Novel Arena es líder de "La Unión de Moto Taxistas 29 de septiembre" y hoy ataca a los "piratas", siendo que él empezó como "pirata" (o sea, sin concesión), claro que desde esos tiempos cobraba sueldo de Regidor en el H. Ayuntamiento (sin serlo). En las dos administraciones anteriores ha estado en nómina con sueldo de Regidor, a cambio de la promoción del voto en los moto-taxis. El apoyo ha sido con publicidad, proselitismo, y por supuesto; con el apoyo de la "Unión de Moto-taxistas 29 de septiembre".
¡Este es un cacique!... es empresario, es funcionario y líder social; negocio redondo, es juez y parte: Empresario (dueño de una flotilla de moto-taxis), líder social ("Unión de Moto-taxistas 29 de septiembre"), y funcionario (Regidor de vialidad del H. Ayuntamiento); ¡un cacique, pues!
Hoy los moto taxis de Unión Hidalgo, cobran por persona y pueden levantar a los que quepan en el vehículo... esto propicia asaltos...dejó de ser un servicio personal y ahora es colectivo ¡súper negocio y sin pagar impuestos! Esto es el peligro, el servicio no está regulado ni reglamentado, lo que lo hace peligroso para los usuarios, y los beneficios económicos sólo enriquecen al cacique. El peligro para Oaxaca, estriba en que caciques de moto-taxis como el de Unión Hidalgo, los tenemos en todo el estado.
Pero no todo está perdido, ahora contamos con una Secretaría de Vialidad y Trasporte del Estado de Oaxaca, que esperemos ponga orden en todo el territorio oaxaqueño, ya que la recaudación se encuentra en niveles bajísimos, como para que un cacique como Novel Arena en Unión Hidalgo, esté cobrando, sin tener facultades, por las concesiones de los moto-taxis... ¡cacicazgos peligrosos!
¡Suerte! y hasta el próximo lunes de análisis político.
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