| Mujeres juntas… ni difuntas: Alejandro Leyva Aguilar |
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| Alejandro Leyva Aguilar |
| Escrito por Alejandro Leyva Aguilar |
| Jueves 04 de Marzo de 2010 11:36 |
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Hace unos días Blanca Padilla escribidora de una página web llamada HENDIRECTO, titula y escribe una nota llamada “Esposa de López Nelio comparte su experiencia de vida; lo acusa de apoyar a su amante” y, nada más lejano a la realidad porque, tengo entendido de buena fuente judicial, que ese señor es separado desde hace tres años y con un proceso legal de divorcio desde hace nueve meses. El status social respecto de las mujeres para Lenin López Nelio, un líder del PRD del que me reservo mis opiniones personales, es SOLTERO o DIVORCIADO, que no es lo mismo, pero es igual. Lo que pasa es que, para su señora EX ESPOSA, de nombre Miriam Vásquez, juchiteca y arraigada de nacimiento, el vínculo sentimental con el líder COCEISTA, sigue presente y lo considera algo así como “de su propiedad”. Por eso llama, de manera peyorativa a la nueva relación sentimental del Secretario General del CDE del PRD en Oaxaca, “amante”, cuando la ley, le confiere un status muy diferente a la novia y pareja de Lenin López Nelio. Y como la impotencia es el peor sentimiento para una mujer despechada, pues no actúa en contra de su ex marido, sino en detrimento de quién, como ella en alguna ocasión, ostenta hoy el puesto que Miriam Vásquez ocupara no solo en el corazón de Lenin, sino en sus vericuetos políticos. Así que arremete contra la pareja actual de Lenin en una convención de la que ella fue organizadora y convencionalista, llamándola “amante” y “mujer sin arraigo”, debido a que Patricia Valencia, fundó una organización de ayuda para mujeres en Juchitán llamada “RENACE JUCHITÁN”. “Las compañeras me dicen que soy yo quien debiera estar dirigiendo ese grupo, por el trabajo político que he realizado desde hace años, sin embargo las cosas no son así”. Dice Miriam Vásquez con un dejo de nostalgia por la ausencia de representación femenina, no por el desamor de Lenin. Y me llama la atención fuertemente que las mujeres juchitecas o istmeñas hayan organizado un foro o una convención de la participación de la mujer en la política y lleguen con “experiencias” como la de Miriam Vásquez que en vez de ponerse a trabajar por cuenta propia para acceder a un cargo público, lloriquee de manera lastimosa, la preferencia de su ex marido por otra mujer. Eso no es de féminas y mire usted que en el istmo de Tehuantepec y especialmente en Juchitán de Zaragoza, hay mujeres que saben partirse el alma solas, muchas veces divorciadas, vuidas o separadas que son líderes y que dejan sentir su presencia al interior de las organizaciones. El caso de Miriam Vásquez más que una historia de vida, parece un guión mediocre para el programa, también mediocre llamado “lo que callamos las mujeres” o su contraparte “mujer casos de la vida real”. ¿No demostraría más valor y prestancia Miriam Vásquez, si funda una organización para apoyo a las mujeres de su partido, el PRI, en vez de estar causando lástimas en el PRD de López Nelio? A Patricia Valencia la conozco cuando estuvo en la campaña del actual Gobernador del Estado Ulises Ruiz Ortiz apoyando la lucha política desde la humilde trinchera del DIF municipal de Santa Cruz Xoxocotlán y su trabajo político sirvió de mucho porque la elección la ganó el equipo para el que Patricia Valencia trabajaba. Me consta que ha caminado en comunidades en apoyo a grupos vulnerables, desde niños, discapacitados y personas de la tercera edad y sabe qué hacer y a quien acudir en cada caso. Las mujeres abandonadas, dejadas y despechadas, también fueron su especialidad mientras colaboró en el DIF. Así que “RENACE JUCHITÁN”, no puede estar en mejores manos, si entendemos que está ahí por alguien con quien comparte la vocación de ayuda y no el interés político, ya que Patricia Valencia nunca pretenderá ser Presidenta Municipal de aquel Istmeño Ayuntamiento.
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Oaxaca de Juárez, marzo 4. El dicho anterior encierra algo de verdad. Yo no sé porqué las mujeres en vez de unirse y trabajar en conjunto para cosas como la política por ejemplo, se desgarran las vestiduras y atentan contra su propio género.





