| ¿Adiós Panito?: Alberto Esteva |
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| Alberto Esteva |
| Escrito por Alberto Esteva |
| Lunes 14 de Diciembre de 2009 16:57 |
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Iztapalapa es una delegación notable por muchas razones, una es el tamaño de su población, la mayor de la Ciudad -1.8 millones de habitantes-, es demás, el asiento de la representación más importante de la pasión de Cristo en la Ciudad y concentra en su espacio una cantidad muy importante de colonias populares; es pues, desde el punto de vista político y social una delegación fundamental, de aquí las importantes batallas electorales que se suceden. De hecho, es uno de los bastiones más importantes del PRD. Esta delegación es gobernada por dicho partido desde 1997 y siempre ha sido motivo de luchas enconadas entre las distintas fracciones internas del PRD para designar al jefe delegacional. Es por ello que para las elecciones delegacionales del 2009 se llevaron a cabo elecciones abiertas para elegir al candidato del PRD; compitieron, Silvia Olivia –por la corriente Nueva Izquierda- y Clara Brugada, apoyada por Izquierda Unida y otros grupos identificados con López Obrador. La elección fue reñida y los votos decidieron que fuese Clara Brugada la candidata. Hasta ahí todo estaba normal, la decisión de los órganos electorales y la Comisión de Garantías y Vigilancia del PRD dieron por válida la elección y nombraron a Clara Brugada la candidata. Silvia Oliva presentó impugnaciones ante las autoridades electorales locales del Distrito Federal y ahí también se ratificó el triunfo de Brugada. Luego, se presentó la impugnación ante el Tribunal Federal Electoral; ésta última se podía haber trasladado, para su solución definitiva, a la sala regional correspondiente, pero a última hora la Sala Superior del Tribunal Federal Electoral ejerció su facultad de atracción. Y ahí tomó una de las decisiones más controversiales de la historia electoral mexicana; pudo haber anulado la elección –lo que hubiese sido muy discutido pero entraba dentro del orden jurídico- lo cual devolvía al PRD la decisión y lo más probable era que internamente se hubiese ratificado el triunfo de Brugada. Nada de esto sucedió, al contrario, el Tribunal se erigió en una especie de órgano interno del PRD y anuló algunas casillas de manera que la balanza se inclinara hacia Silvia Oliva y –prácticamente- la impuso como candidata. Existen indicios de que César Nava operó directamente con los miembros del tribunal para empujar esta decisión. Hay que recordar que hasta ese momento el grupo de Nueva Izquierda gobernaba la delegación y lo había hecho los últimos nueve años; este grupo, también conocido como el de los “Chuchos” [por ser Jesús Ortega y Jesús Zambrano de los dirigentes más destacados], había alcanzado recientemente la presidencia del partido –con otra decisión muy controvertida del Tribunal- y sus posiciones se han acercado mucho a las panistas, de manera que desde el PAN se decidió intervenir para sacar de la jugada a Clara Brugada y fortalecer al grupo del PRD afín a Calderón. La decisión de imponer a Silvia Oliva se dio en una fecha muy cercana a las elecciones, tanto que no había posibilidad de cambiar las boletas y a pesar de que en ellas venía el nombre de Clara Brugada, sialguien votaba ahí, el voto sería para Silvia Oliva; esta circunstancia que parece un juego de espejos no le pareció mal al PAN ni a los chuchos. Frente a estos hechos, López Obrador propuso –a escasas tres semanas de las elecciones- que los ciudadanos de Iztapalapa votaran por Rafael Acosta –mejor conocido como “Juanito”- del PT y a la victoria de éste, renunciaría para que Clara Brugada dirigiera la delegación. El asunto se había complicado porque en la boleta si alguien votaba por Brugada del PRD, no estaba votando por ella sino por Silvia Oliva; asimismo, si se quería votar por Brugada, había que marcar en el PT en donde el candidato era Rafael Acosta. Toda una carambola de tres bandas. Nadie pensaba que al final saliera la jugada, los pronósticos anunciaban que Silvia Oliva sería la jefa delegacional. Sin embargo, la población de Iztapalapa –que ya había votado primero por Clara Brugada como precandidata del PRD- reafirmó su intención de apoyarla y votó por Rafael Acosta quien ganó las elecciones para sorpresa de todos -incluido él mismo-; aquí se inicia la segunda parte de este “affaire” cómico-dramático. El personaje de Juanito fue tomado por los medios de comunicación como un ícono que proyectaron a lo ancho y largo del país, la consigna implícita era “inflarlo” y lograr que no declinara a favor de Clara Brugada –como había sido el compromiso público-; en este primer momento casi lo logran y hasta un día antes de la toma de posesión, Rafael Acosta decía que sería el jefe delegacional ya que él había sido quien ganó las elecciones. Pero unas horas antes se entrevistó con el Jefe de Gobierno y declinó en sus intenciones de ser el delegado, de aquí que pidiera un permiso por 59 días. En este nuevo periodo, Clara Brugada inició su administración en Iztapalapa y las cosas parecían quedar hasta ahí. Pero en los 59 días se dio una operación política por parte –principalmente- del PAN quien volvió a meterle a Rafael Acosta la idea de que él era quien había ganado las elecciones; en esta etapa operó –incluso- la propia dirigente del PAN en el DF, Mariana Gómez del Campo. Al acercarse el final del periodo de permiso las cosas empezaron a tensarse y las declaraciones subieron de tono; finalmente, un día antes de que terminara el permiso, Rafael Acosta entró subrepticiamente a las instalaciones de la delegación y declaró que ya no se iría. Con este hecho las cosas llegaron casi a un abierto enfrentamiento entre el grupo de Brugada y el de Juanito. La situación tomó un cariz muy peligroso ya que se nombra como secretaria jurídica y de gobierno a una panista. Finalmente, Rafael Acosta presentó solicitud para una Licencia Definitiva; el Jefe de Gobierno propuso a Clara Brugada como delegada de Iztapalapa a la Asamblea Legislativa del DF, ésta la acepta y -luego de varios meses, tensiones innecesarias e intervenciones de muchos actores ajenos al caso- la candidata que había sido elegida ya dos veces como la preferida de los iztapalapenses tomó posesión de la jefatura delegacional en un proceso que fue artificialmente provocado por Calderón y el PAN. El PAN intervino en todo momento a la vez que reiteraba una y otra vez que ellos no tenían vela en el entierro y que todo era un problema interno del PRD. El PAN es, sin duda, uno de los partidos que representa la cúspide de la hipocresía, olvida –muy convenientemente- su intervención de principio a fin en todo el asunto de Iztapalapa: Nava intervino con los jueces para que descalificaran a Clara Brugada en las elecciones internas del PRD; elaboraron una campaña de medios tratando que Rafael Acosta no renunciara a la jefatura delegacional, como había sido el acuerdo, y se aliaron con los medios de comunicación para que –una vez que Rafael Acosta intentara quedarse en Iztapalapa- colocaran a uno de sus cuadros en la dirección Jurídica y de Gobierno. Hay varias enseñanzas de este “affaire”, el primero es que los panistas son capaces de armar cualquier tipo de operativo político con tal de golpear al GDF y a sus habitantes; segundo, que los medios de comunicación y otros poderes fácticos aprovechan para jalar agua para su molino y manipular a la opinión pública hasta donde sea posible; tercero, con este tipo de actos tan irresponsables, se pone en grave riesgo la tranquilidad política y social. Finalmente, con la intervención del Jefe de Gobierno y la ALDF, queda cerrado este “affaire” y el personaje de marras, Rafael Acosta –Juanito-, queda con el mismo papel que –oportunista y tristemente- le organizó Alberto Rojas “El Caballo” en una obra en el Teatro Blanquita: como patiño. Pero sigue la mata dando, hoy anuncia que buscará la Jefatura de Gobierno Presidencia en el 2012, ignora que no podría hacerlo con un nuevo partido como anticipa hacerlo, ya que no tendría el registro para participar, aun concediéndole que tuviera él o sus "asesores" la habilidad para cumplir con todos los ordenamientos que prevé la nueva ley electoral, es decir esta fuera de tiempo. Resulta muy dudoso que alguno de los partidos existentes le abrieran un espacio para contender en el próximo proceso electoral a algún cargo de elección popular, después de la Telenovela que ha representado este actor, aunque siempre habrá alguna posibilidad de burlarse de los electores, al tiempo. *Subsecretario de Políticas Públicas-Ciudad de México |




Oaxaca de Juárez, diciembre 14.- En los últimos meses asistimos a un hecho un tanto insólito en el mundo político mexicano, el caso “Juanito”; pero empecemos desde el principio.





