| Una pregunta para Marcelo Ebrard Casaubón: Abel Santiago (20:35 h) |
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| Abel Santiago |
| Escrito por Abel Santiago |
| Sábado 27 de Febrero de 2010 20:34 |
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La polémica sobre esos llamados matrimonios se agudizó por el agregado de que se les permitiría la adopción de menores, y porque intervinieron algunos gobernadores, que hasta llegaron a interponer recurso de inconstitucionalidad para revertir el derecho al matrimonio y la adopción de esa comunidad. Esta misma y sus redentores han llamado a todos los que en alguna forma se oponen o simplemente no estamos de acuerdo, homofóbicos, lo que a decir verdad está muy lejos de la realidad. Tampoco hemos de amarlos como quisiera Ebrard. Lo que ahora se pone de moda, porque así lo quiso ese señor, es tan viejo como la existencia de la humanidad. Un recordatorio lo acaba de dar el cantante Eltón John, al decir que Jesús era un homosexual que comprendía los problemas humanos, y que fue comprensivo e inteligente. No precisa a qué Jesús se refiere, pero se deduce que es el que dicen que dijo: “Dejad que los niños se acerquen a mí”; y como lo escribió Renato Leduc en su obra Los banquetes: “La bibliografía en esta materia es muy extensa: El simposio platónico…El diálogo biforme de Luciano…el Corylon de André Gide…”. En Los banquetes, uno de los personajes, Apolodoro, comenta: “Los clásicos siguen siendo nuestro espejo: Wilde, Sócrates, Platón, Gide…” Del capítulo dedicado al Corydon, dice que “más bien es una diatriba más piadosa que violenta contra el Corydon de Gide, Biblia de los intelectuales maricones de los años 20. Como el homosexualismo se ha extendido a todas las clases sociales, incluso a las analfabetas, ya no necesitan Biblia que les guíe. Ahora los maricas son todos ellos librepensadores cuando no francamente anarquistas. Sin embargo, como aparte de sus móviles y motivos, la mariconería es un hecho real, social, actual y objetivo, no creo que mi articulejo al respecto resulte anticuado.” Pues como los tiempos vuelven, esto más que actual es vigente, máxime cuando se encuentra un difusor y protector como el señor Marcelo, que ha llegado a escandalizar con eso de los derechos del lesbianismo y homosexualismo, o sea que lo viejo se renueva por cuestiones que por sabidas hay que callar, según el propio Renato. Es oportuno, por tanto, para comprobar esa vigencia y esa antigüedad, citar algunos conceptos de ese comentario al Corydon: “Llegamos a olvidar que las cuestiones de alcoba no deben sacarse a la luz pública, no porque sean buenas o malas, morales o inmorales, sino simplemente porque son sucias”… “El resultado forzoso es que habrá un número considerable de machos que no conocen el amor normal, número considerablemente mayor que el de machos que pueden satisfacerse normalmente”… “…estamos convencidos de que el homosexualismo es absolutamente natural; también estamos convencidos, sin necesidad de que se escriban diálogos socráticos para demostrarlo, que en el universo casi todo es natural, desde los astros cristalinos hasta el estiércol de los muladares; pero aquí no se trata de lo natural y lo artificial, sino de lo limpio y lo sucio y las estrellas son limpias y el estiércol es sucio, y MAS SUCIO TODAVÍA QUIEN LO REVUELVE”. Refiere más adelante que Gide “no logra definir su tipo de pederasta normal al que atribuye, no obstante, todo género de cualidades; se concreta a descartar de ese grupo a los afeminados, a los invertidos, a los degenerados, a los enfermos, etc… Semejante al maricón de la fábula parece exclamar indignado: aquí el único puto soy yo…” “No se vaya a pensar que tenemos interés particular en molestar a nadie; no se vaya a pensar que nuestra sabiduría, inferior a la popular, ignora que cada quien es libre de hacer de su trasero una cometa o papalote y empinarlo cuando le venga en gana”, El señor Ebrard sí se molesta porque no se admita que esas parejitas que quiere legalizar lleguen a criar niños que podrían llegar a monstruos si se les permite adoptarlos. Es el nuevo prototipo de la llamada izquierda mexicana, de la misma clase a la que pertenece Pablo Gómez, quien para hacerse notar, quiere que el clero nuevamente impere en México, abiertamente, no desde el clandestinaje como lo hace. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla |




Oaxaca de Juárez, febrero 27.- Con alguna frecuencia nos reunimos jóvenes en plenitud, aunque pertenecientes a la cuarta edad, recordando los tiempos en que no gozábamos de esa plenitud, y como consecuencia echamos relajo como entonces, sin faltar los consabidos albures y cuentos subidos de color. En los días en que estaba en su clímax el pleito del alto clero con las comunidades lésbicas, gays, bisexuales y transgéneros y sus defensores, con motivo de la oposición del primero con la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en el Distrito Federal, uno de mis venerables compañeros dijo en una de esas reuniones: “Lo que yo he sabido siempre es que a los homosexuales les gustan los hombres y a las lesbianas les gustan las mujeres, pero si ahora se casan dos jotos, ¿quién le da a quién?” Otro coetáneo opinó: “Al que le gusta dar se conoce como mayate, pero en este caso parece que no es la unión entre un mayate y un joto, sino de dos homosexuales, de suerte que el único que podría responder quién le da a quién es Marcelo Ebrard Casaubón, autor de todo este desmadre”.





