Oaxaca de Juárez, 11 de agosto. Agosto de 2013: las primeras columnas sobre corrupción en el Gobierno de Enrique Peña Nieto, eran opacadas por el Mexican Moment, cuando la gloria de un Presidente reformador y atrevido era modelo en el mundo; dentro del gabinete soslayaban las imputaciones que varios de sus compañeros olían a gas. Octubre de 2014: altos funcionarios minimizaban que sus tres grandes proyectos de inversión -que se cayeron estrepitosamente-, tenían a chinos como inversionistas, que causaba inquietud en Estados Unidos. Noviembre de 2014: la revelación de la casa blanca, la propiedad de la primera dama Angélica Rivera comprada a través de una inmobiliaria de un amigo muy cercano al Presidente, creó un conflicto de interés del que todavía no ha salido y que definió su gobierno, justa o injustamente, como corrupto. Agosto de 2016: el periódico The Guardian recicló información vieja y volvió a noquear, en términos de opinión pública, a Peña Nieto.



